sábado, 23 de agosto de 2008

Reflexión "cum grano salis", antes de tirar los dados.

-Hola humanos. Acudimos puntuales a la cita y... ¿Cómo? ¿Qué cosa hago yo dentro de éste cajón? Ya sabía que alguien lo preguntaría. Pues eso, amigos míos, es algo personal y a ustedes no les importa. Dejen de fijarse en las apariencias y vayan al meollo de las cosas.
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-Como decíamos. Estas imágenes iniciales quieren ser, tan sólo, un ejemplo de las imágenes imprevistas, sorprendentes, surrealistas o hiperrealistas que hemos de encontrar en la peregrinación, que aquí iniciamos, por ese Tablero de la Oca que es la vida diaria. ¿Qué hizo que estuviéramos allí en el instante preciso, para verlas y captarlas? ¿Fue la suerte, la casualidad, o tal vez la causalidad? ¿O sería que el destino nos daba "una señal"? Como quiera que fuese, vamos a divertirnos y a meditar con ellas.
Porque, cosa cierta es, hasta en los lugares más inesperados pueden suceder cosas inesperadas.
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Hay quien acude al templo con la soledad de su alma, abierta de par en par ante la Divinidad, en busca de sosiego y reposo espiritual, consuelo a los pesares de la vida cotidiana, o respuestas a sus inquietudes sobre el más allá. Su presencia quieta, en la penumbra, es su ofrenda. Su contorno solitario, borroso, es una vibrante plegaria donde se concentra y palpita la vida, mientras el yo interior reverbera.
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Y hay quien va al templo en metafísica compañía, con una pajarita de papel sobre sus rodillas. Se sientan amigablemente y meditan... ¿Qué busca esta alma preñada de geometría papirofléxica? ¿Anhela la perfección plástica del papel plegado? ¿Busca la divina inspiración del perfecto número áureo? ¿O ha sido, tan sólo, el desahogo intelectual de un alma compleja, el ingenuo presente de un espíritu matemático? ¿Es quizá una forma de oración, ante esa Divinidad que, dicen, es medida y número y peso? Porque, ¿quién puede asegurarnos que la pajarita no es una Oca, geometrica y matematicamente perfecta?
Pero, tal vez, sólo tal vez, sea el producto reflexivo, el parto mental lógico, tras haber caminado por el laberinto, en su doble recorrido: hacia el centro y desde el centro. La ofrenda de quien ha comprendido que, en esencia, hacer el Camino de la Oca no es peregrinar a un lugar concreto, por una ruta determinada, sino simple y llanamente recorrer el camino de la vida.
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Salud y fraternidad.