martes, 1 de septiembre de 2009

al-Mariyyat, entre la noche y el día…

Desde nuestra “cabaña de pescadores”, en Aguadulce, vemos amanecer sobre el Mare Nostrum. Las gaviotas sobrevuelan la bahía con madrugadora insistencia, al fondo está Almería, al-Mariyyat, la "torre vigía", y más allá el Cabo de Gata. Un sol, intemporal, se eleva sobre las aguas. A esta hora, con los perfiles todavía sin definir, podemos soñar que estamos en cualquier edad o siglo. Las sombras van caminando hacia el recuerdo, y la luz es solo una promesa futura. El instante, el contrastado instante de furiosa luminosidad y feroces sombras, se presta al milagro. ¿Qué son aquellos bultos? ¿Acaso naves fenicias, romanas o musulmanas, que bogan hacia la costa? No, es tan solo un espejismo solar entre la bruma matinal.
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En al-Mariyyat, el implacable calor terrestre y la insolente humedad marina se unen, se derraman sobre este mundo litoral, lo sumergen. De ese baño germinal surgen muchas cosas, por elegir una, elegimos el geranio -¿o sería más exacto decir, los geranios?-, planta amistosa y amigable. Señal simbólica de vital aprecio y humana proximidad, resistente y bella, sin resultar empalagosa como sucede a otras de mayor fama.
Creían los griegos que alejaba los malos espíritus, y su esencia era usada como estimulante, para liberar la mente de pensamientos negativos o tristes. Por ello, entre sus variados atributos está el poder de proporcionar consuelo y elevar el ánimo. Igual efecto, que el producido por la sana amistad que todo lo comparte.
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Tras el breve espacio de luz y calor, de energía revitalizadora que llaman día, llega el anochecer. La luna llena se eleva sobre Aguadulce, desdibuja el contorno de Almería y, no lejos, el del Cabo de Gata. Su engañosa luz, riela sobre el Mare Nostrum. Esta mezcla, de luminosidad y oscuridad, ofrece una sospechosa sensación de calma. Los perfiles vuelven a emborronarse, las naves fenicias, romanas o musulmanas, podrían surgir de repente para cortar las aguas y bogar sobre esa claridad. Pero es solo un espejismo lunar.
Nos retiramos a nuestra “cabaña de pescadores”, el sueño nos reclama. Un sueño lleno de evocaciones, en el que no estarán los antiguos navíos, ni el esplendor de la ciudad islámica, antes bien, se colmará de simbólicos geranios, del tibio afecto de los amigos, que compartieron el húmedo calor del mediodía y la salina claridad del antiguo mar.
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[Dedicado a los amigos de Almería y su hospitalidad].
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Salud y fraternidad.

4 comentarios:

Malvís dijo...

Sabes que solo el cariño es capaz de transformar una casa en un hogar, pero tambien es cierto que es calidad del huesped quien eleva una humilde cabaña de pescadores a la categoria de un apartamento VIP.

Y quiza por ese puro sentimiento de amistad correspondida, ya empiezas a conocer el lenguaje de los humildes geranios.

En fin, que veo con delicia que en tus blogs ha comenzado el "nuevo curso" y que, en tu costura, debio quedar alguna piedrecita: seguramente, la filosofal.

Un abrazo

Alkaest dijo...

Compadre Malvís, fue aquella una forma un poco brusca de "absorber la esencia de la Madre Tierra", y no niego que algún fragmento de ella se quedara incrustada en las puertas de este cerebro mio, todo pudiera ser y testigo fuíste bien que a tu pesar.
No obstante, de lo que si estoy seguro es que, antes de eso, quedó incrustada en nuestro ánimo la alegre y reconfortante solicitud de vuestra acogida, el gozo de compartir paseos, comida, charlas, excursiones rurales y... hasta alguna travesura urbana.

Todo lo cual, nos gustaría repetir en circunstancias climáticas menos calurosas. Aunque, como dijo Sancho Panza: "Hasta la muerte todo es vida".

Salud y fraternidad.

Pilara dijo...

Estimado Alkaest me alegra comprobar que sólo era cuestión de tiempo que acabáramos disfrutando de las entradas en tus blogs.

Querer "quedar impregnado de la esencia de la Madre Tierra", para llegar a su pleno conocimiento, es algo muy loable pero no seas tan ansioso haciéndolo de un modo tan brusco y directo sólo conseguirás perderlo.

Gracias por hacernos descubrir y mirar con nuevos ojos, otra cara del prisma que para nosotros es tan cotidiano. El texto insuperable, las fotos preciosas, los recuerdos que provocan seguro que nos ayudarán, en alguna ocasión, a levantar el ánimo.

Ha sido un gusto poder compartir con personas como vosotros, con las que parece que la amistad hunde sus raices en tiempos lejanos, quizás aquellos en los que otros pueblos exploraban intrépidos nuestro mar, otras culturas nos acercaban a nuevas formas de ver la realidad y otras civilizaciones aportaban distintas maneras de entender el mundo.

Recibe, salpicado de salitre marino, un fuerte y tibio besico.

Baruk dijo...

Que bonitaaaa!!!!

La foto de la luna plena sobre el mediteráneo es preciosa!, con el color plateado del agua y las lucecitas de Almería allá lejos, hasta me parece notar la brisa con olor a mar.


Un beso pa Almería!!