lunes, 1 de octubre de 2012

Otoño, entre Urbión y Laguna Negra.

La senda sube y serpea,
hacia el incipiente ocaso,
hacia mágica leyenda.

En una tarde otoñal,
por altas sierras sorianas,
las nubes del Pico Urbión
a Laguna Negra bajan. 

Desciende el Sol por la escarpa,
y sus viejos bosques son
temblor de sombras que pasan. 

Cae la tarde otoñal,
tarde soriana preñada
de misteriosos colores,
que la oscuridad atrapa. 

Tarde soriana de otoño,
subiendo a Laguna negra
se derraman, desde Urbión,
reflejos de gris tormenta.

Laguna que guardas duendes,
ondinas y otras bellezas.
Aguas de matiz cambiante.
De serenidad me llenas. 

Por Pico Urbión se despeña
soriana tarde de otoño,
rondando Laguna Negra. 

Y el nublado ocaso tiñe
de grises las arboledas,
de pardo las ojas yertas
que en el agua se reflejan. 

Tarde soriana de otoño
en que el misterio espejea,
de Urbión a Laguna Negra.
 
© Alkaest.

Vayan dedicados, estos nostálgicos "ripios", a los compañeros que allí estuvieron, en octubre de 2011, viviendo la magia del intemporal momento.
Y a los duendes traviesos, del bosque ancestral, que engañaron a la viajera  "Cofradía", haciéndonos creer que se habían extraviados dos viajeros... 

Sir Crispín de Cheshire os desea: Salud y fraternidad.

5 comentarios:

Baruk dijo...

Ohhhhhhh! hace un año ya? no me lo digas! que sensación de añoranza me recorre el cerebelo!, aunque bien pensado, más que "añoranza encefalogránica" debe ser de gratitud en el corazón.

Pienso en la suerte que tuve de disfrutar de un otoño tan fantástico junto a la peña cofrade, eso es lo que cuenta!

El poema encantador, muchas gracias magister gatuno!

Bss

*

pallaferro dijo...

El momento fue mágico y hasta hubo "trucos de desaparición"...

Ahora viendo esas fotos tan chulas recuerdas y revives con una intensidad especial esa visita, ese paseo, esas compañías, esos otoñales paisajes. Ostras! Eso se tiene que repetir! (pero sin extravios!)

Un abrazo,

Malvís dijo...

El uno,a hacer un vídeo,dijonos,iba
y adentróse en el bosque retorcido.
El otro, por distinto sendero,
partió alegando aliviar la vegiga.
Hechamos en falta al primero
y nos preguntábamos: ¿dónde a ido?
cuando por pudoroso recato
el segundo, que sabemos es cegato,
no encontrando tronco grueso
emprende su alocada deriva
para encontrar privacidad
en forma de cualquier oquedad
para que no le vean "eso".

Ninguno responde a llamadas,
tampoco a silbidos.
Edu que busca entre retamas
sufriendo por sus amigos.

Y tras el trance angustioso
de infructuosa búsqueda
y abatidos por profunda tristeza
arriban a la explanada de entrada
encontrando al Caminante gozoso
paladeando un fresca cerveza
en charla, tranquila y queda,
con un güisqui y un Malvís
reprimido y con la vegiga llena,
que por pudor de lo que se le viera
y miradas de las hadas curiosas
incapaz de encontrar lugar
en todas la extensiones frondosas
que mear, tranquilo pudiera.

Regañinas merecidas propiciaron
los amigos acongojados
que al final terminaron,
como siempre en estos casos,
mucho más amigos y.. ¡ Abrazados¡

Alkaest dijo...

¡Chiquillo verás...!
Empezamos muy bucólicos, y vamos a terminar entonando aquello de:

"Hasta tu puerta venimos,
cuatrocientos en cuadrilla,
si quieres que te rondemos,
saca cuatrocientas sillas.."

(Léase con ritmo de jotica).

Salud y fraternidad.

KALMA dijo...

Hola Alkaest!
Buenos pues me incluyo entre los duendes esos que andaban liándola ];D, unos versos preciosos a cualquier ritmo que los leas y unas fotos... ¡¡¡¡Qué potitas!!!! La montaña reflejada en la Laguna Negra en una estación pintada de ocres.
Un beso!