domingo, 24 de mayo de 2009

Dijo Sancho, con filosofía: -“¡Para dar y tener, seso es menester!”

San Martín de Tours parte su capa con el pobre. Nótese que aquí, el pobre, además de pobre, es cojo. Y es que, cuando el Dios de Israel se ceba en uno... [Templo de San Martín, Artaiz (Navarra), baranda del coro renacentista, s.XVI].
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En el capítulo LVIII del Quijote, Sancho utiliza burlescamente cierto refrán, para reírse, según era costumbre popular, de la “media caridad” de san Martín.
La escena relata como enseñan, al hidalgo, ciertas tallas de retablo, y cuando ve la de san Martín de Tours, don Quijote dice:
-“Este caballero también fue de los aventureros cristianos, y creo fue más liberal que valiente, como lo puedes echar de ver, Sancho, en que está partiendo la capa con el pobre y le da la mitad; y sin duda debía de ser entonces invierno, que, si no, él se la diera toda, según era de caritativo”.
-“No debió de ser eso -dijo Sancho-, sino que se debió de atener al refrán que dicen: que para dar y tener, seso es menester”.
Al pueblo llano, que no se le escapa una, siempre le ha parecido sospechosa esa “media caridad” de Martín de Tours (316-397). Cuando el joven era un soldado, sin bautizar, partió su capa para dar la mitad a un mendigo de Amiens, que luego resultó ser Dios-Hijo disfrazado. Y claro, la gente piensa: vamos a ver, si tanta compasión le infundía el “presunto” desheredado, ¿por qué le dio tan solo media capa? Por la cosa práctica no sería, puesto que, con media capa cada uno, mal se iban a remediar ambos, acabarían pasando frío los dos. Y si, lo que el futuro santo pretendía, era darnos ejemplo sobre lo correcto de compartir los bienes, alguien debería haberle aclarado que una cosa es “compartir” y otra bien distinta “partir”.
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El pobre, aunque barbudo impenitente, no siempre es cojo, parece no existir unanimidad sobre su minusvalía... [Catedral de Nuestra Señora, Cuenca, Capilla de San Martín, retablo plateresco por Giraldo de Flugo, s.XVI].
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Al cabo de los siglos, sigue siendo un misterio la “media caridad” de Martín. Después de todo, él era rico, podía permitirse una capa nueva. Estaba claro que, con esa “caridad”, el hombre iba a continuar siendo igual de pobre. Un pobre medio abrigado, además. Eso, sin contar las bromas que debieron gastar los graciosos de Amiens a costa del “presunto mendigo”:
-“Pues yo se de buena tinta, que no le han dado una capa entera porque tan solo es medio pobre...”
De otro lado, Martín tampoco hubo de salir bien parado del trance, unos lo tildarían de tacaño, y otros de bromista malintencionado:
-“Pues hay que ser rácano, dar sólo media capa, y de seguro se quedó el trozo más grande...”
-“Cosas de ricos desocupados, quiso divertirse embromando al pobre con el chasco de la media capa...”
Y menos mal que al “necesitado” no se le ocurrió quejarse por ir a pie, que si no el Martín es capaz de partir el caballo en dos y darle la mitad al menesteroso...
Aunque hay un dato que generalmente se desconoce, el cual diremos en descargo del santo. En el 371 fue elegido obispo de Tours, y durante su mandato se topó con otro mendigo en harapos, al que, esta vez si, entrego su capa entera y verdadera. Después de todo, lo de la media capa podía pasar por “pecadillo de juventud”, y ahora era ya un varón prudente cuyos actos se juzgaban con más severidad.
Pensamos si se diría para sus adentros, escarmentado como estaba de las “ocurrencias” divinas:
-“No vaya a tratarse otra vez del Dios-Hijo, que vuelve a probarme, y tengamos más que palabras...”
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Salud y fraternidad.

16 comentarios:

Malvís dijo...

O quizá pensara como Miguel " el correguëla" de mi fraga, quien tras insistirle en que contribuyera en la adquisición de una capa para el recién llegado curilla no acostumbrado a los rigores invernales de Sierra Mágina, acabó cediendo al donativo, pero en forma condicional:
" Güeno, pos yo doy cinco duros pa la capa esa del cura ¡ pero tengo que ser yo quien lo cape¡.

Alkaest dijo...

Si es lo que pasa, que por esas serranías de al-Andalus hay mucho "morisco" emboscado...
Sin olvidarnos de que una buena "capa", todo lo tapa.

Salud y fraternidad.

Baruk dijo...

Pero mira como sois!!!

...el tema de por qué San Martín sólo entrego al pobre media capa, es algo que ha intrigado no a pocos maliciosos (entre ellos, una servidora).

Así que tras ver mi insistencia y a ver si me callaba, unos pobres teólogos no tuvieron más remedio que contarme “la verdad”, a saber: San Martín era soldado romano, y en este caso (como ocurre aún hoy en día), todo su equipo y vestuario no pertenecía a la persona militante, sino a su ejercito.

Caballo, uniforme, espada, capa, etc.. no eran propiedad de él, sino de Roma.

Pero según me contaban,(y ahora viene el pero), a modo de “costumbre adquirida”, una parte pequeña del vestuario pertenecía al soldado, en concreto, un trozo de la capa. Capisci?

Así que si eso es cierto (tema en el que no opino), San Martín entrego al pobre TODO su patrimonio, el resto de la capa no podía entregarla, porque no era suya.

De ese modo, se entiende, que una vez Obispo, entregará toda la capa, pues esa, ya le correspondía en su totalidad.

Os ha molado?

Malvís dijo...

Pues por la misma regla de tres, esos teólogos te debían haber explicado que el equipo y vestimenta eclesiástico, tampoco pertenece a la persona, sino a la prelatura o jerarquía eclesiástica, lineal donde las haya.

¡ Va a ser que fue porque ya estaba "capao"¡. Vamos... que tenía muchas.

Alkaest dijo...

¡Vaya, vaya, con "don perfecto de Tours"!
Pues cuando se va por ahí presumiendo de santa caridad, al menos se podía dar una explicación "instantánea", como el café, y no "a toro pasado" cuando el personal tiene un regular mosqueo. Porque entonces, parece que la explicación ya no es natural, sino que se ha elaborado para justificar lo injustificable.

Pero, como dijo Hermógenes el Areopaguita: "A mi plim, yo duermo a pata suelta..." Después de todo, esto era solo una especulación intelectual, al hilo de una cita del Quijote.

Y el teólogo que se pica...

Salud y fraternidad.

Alkaest dijo...

Que además, no estoy yo muy seguro de si lo de la "donación" de una segunda capa es auténtico, o un apócrifo tardío, añadido al hilo de las reticencias populares sobre la "media caridad" citada.
Otros ejemplos hay, de interpolaciones, para acallar comentarios...

Salud y fraternidad.

Baruk dijo...

Con Alkaest y Malvis hemos topado amigo Sancho!!


....tiquismiquis !!


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Alkaest dijo...

¡Y a mucha honra, Dona Baruk, a mucha honra!

Salud y fraternidad.

Pilara dijo...

"Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios"...

San Martín,como soldado romano, sólo hizo el reparto.

Salud y fraternidad.

Alkaest dijo...

¡Fíate de los soldados "imperiales" y no corras...!

Salud y fraternidad.

Riviere dijo...

La explicación de que,como soldado romano,le da la parte de capa que le pertenece,me parece verosímil,o eso,o que está superbién "trabajada"...De uno u otro modo:el hecho de que alguien divida un bien propio,para darle la mitad a un necesitado del mismo;no me parece reprobable desde ningun aspecto,y yo lo identifico como un acto caritativo.
Ejemplo gráfico:me hallo sin dinero y sin gasolina,y alguien de detiene,y me da,5 de los 10 euros que lleva en su bolsillo...¿que hago...le pido la visa también?¿o lo maldigo por no darme los diez?.¿Le pido su automóvil directamente?.
Es que ya son ganas de desvirtuar al hombre eh!.
Evidentemente,a un desnudo,no puedes darle la mitad de tu pantalon;pero de media capa,te sale una mini y un top sin problema.
Voto por el romano desprendido.Plataforma Corte y confección "de Tours" ya!.

Polvorilla dijo...

Menos mal que sólo se trata de una media capilla de "na". ¡La que sois capaces de liar si fuese un "vestío" completo. Sí,Dona Baruk, nos ha "molao" mucho y se la ve a usted mü suelta con las explicaciones históricas. Yo, como Riviere voto por el romano "desprendío" que m´a gustao mucho.

Malvís dijo...

Yo también, Polvorilla, yo también.

Al cabo, el soldado ese no hizo sino lo que la mujer de mi amigo Simón, que de novia le decía "prenda mía", y de casada acabó compartiéndolo.

Pilara dijo...

Ya lo decía S. Agustín que en las cosas necesarias era menester unidad, en las dudosas primaba la libertad y en todas se imponía la caridad.

La caridad, va de arriba hacia abajo, tiene un matiz de verticalidad humillante; mientras que compartir es más horizontal...
¡Dónde se ponga la horizontalidad!... ¡Mucho más armoniosa!... ¡Dónde va a parar!

Pero, como en todo, siempre hay escépticos que sostienen que los hombres se unen antes para compartir un odio común que un mismo amor...
Quizás la mujer de Simón sea la excepción que confirme la regla.

Un fuerte abrazo.

Alkaest dijo...

Compadre Riviere.
La "media caridad", resulta espejo donde se reflejan las soluciones mediocres a los grandes problemas. Así, podríamos instaurar tranquilamente el "Día internacional de la Media Capa", que eso y no otra cosa son tantos y tantos "Días internacionales de..." Parques temáticos, en los que se nos insta a repartir "medias capas", para que no reparemos en que, lo útil, sería proporcionar capas a precios asequibles, después de haber creado puestos de trabajo para que cada cual compre la capa con su justo salario.
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Dona Baruk.
Mucha caridad y mucha música celestial, pero el Martín de marras era un oficial de las tropas de ocupación romanas, establecidas en la Galia para permitir al Imperio la explotación económica de los vencidos pueblos celtas... Y cuando se pasó al bando de la nueva religión, tras el "numerito" de la "media capa", el Martín, dirigió la represión de la Antigua Religión desde su cargo de obispo... Porque a los celtas, ya que les habían quitado su libertad, había que quitarles también sus creencias, para que ellas no fueran un aglutinante de futuras rebeliones, con las que recobrar su independencia...
El "Imperio", lo quería todo "atado y bien atado".

Nil novi sub sole...
Y el que quiera entender, que entienda.
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Comadre Pilara.
Y yo pregunto ¿por qué regla de tres debemos pagar "impuestos", ni al Cesar ni a la Divinidad? ¿Siempre hemos de ser deudores del suelo y del cielo? ¡Que lo ganen, con el sudor de sus excelsas frentes!

Respecto de Aurelius Augustinus Hipponensis, también conocido como Αὐγουστῖνος Ἱππῶνος, de profesión "autor de frases ingeniosas", mejor no escarbemos su expediente: cómico, filósofo, retórico, especulativo, maniqueo, escéptico, neoplatónico, etc., y finalmente "converso" a la nueva religión, tras abandonar a la que había sido su mujer, durante catorce años, y al hijo de ambos...
¿No resulta un punto demasiado diletante -cuando no, oportunista-, para que sea tomado en serio?
Que es muy facil decir frasecitas y hacerse santo, después de haberse deshecho de las "cargas familiares". Porque se dice que repartió sus bienes entre los pobres, pero en ninguna parte se habla de que le pasara una pensión a su mujer, ni a su hijo. Es más, aunque su santa madre se lo suplicó, el Agustín se negó a casarse "cristianamente" con su compañera de toda la vida.
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Amigos todos.
Bien está la caridad, mejor el compartir, pero por encima de todo está la justicia distributiva. Ante ella, lo demás son sucedáneos descafeinados. "Media capa para hoy y hambre para mañana..."

Salud y fraternidad.

Riviere dijo...

Insisto en el hecho de que el que da la mitad de lo que tiene,hace un bien.Si eso no es caridad,me lo expliquen,pues.Que luego tuviera sus pecadillos,ora como romano,ora como obispo,no influye en el acto en sí;creo yo.Ya suele pasar que el que cambia de creéncia,se manifiesta fanático de la nueva.Cosas de la especie...
Con lo de los días internacionales,me pasa como con la religión y el capitalismo,que se ve que lo entiendo,pero sin llegar nunca a "cojer" el concepto...


Saludos.